Ingrid Coronado cuenta detalles de su relación con Fernando del Solar

La conductora Ingrid Coronado y Fernando del Solar se conocieron en el año 2002 en el programa Sexos en guerra, al principio fueron grandes amigos en Venga La Alegría y un día de pronto llegó un ‘flechazo’ meses después de que él cancelara su boda. A los 15 días de iniciar una relación en secreto, se embarazaron de su primer hijo en medio de un escándalo lleno de especulaciones mediáticas, se casaron y un mes después enfrentaron un diagnóstico inesperado.

Ingrid Coronado decidió hablar de varios temas de su vida personal en el programa de YouTube de Yordi Rosado, entre ellos los inicios de su relación y su final en medio de la enfermedad de Fernando del Solar, por lo cual a través de los años ha recibido diversos ataques.

La conductora contó que al regresar de su ‘luna de miel’, Fernando comentó que sentía un dolor, “como un hueso de pollo atorado”. Al ir al médico lo diagnosticaron con linfoma de Hodgkin, el cual le había provocado un tumor. Había pasado un mes desde la boda y el bebé tenía ocho meses de nacido.

“Había mucho amor entre nosotros, pensamos que esa experiencia nos iba a fortalecer como pareja”, relata Ingrid.

Sin embargo, los problemas iniciaron cuando él le dijo que ya no se quería hacer las quimioterapias porque se sentía muy mal, lo cual lo hizo sentir peor, “el hecho de saber que le dolía, que se sentía mal, a mí me dolía”.

Llegó un punto en el que ella se vio rebasada, entre el trabajo, sus hijos, acompañarlo al hospital en las quimioterapias, por lo que llegaron al acuerdo de que solo esas dos horas de tratamiento lo acompañaría alguien más.

“Lo estábamos logrando, hasta que un día se sintió muy mal, no podía respirar, lo llevé al hospital, ese día tenía un evento donde era la conductora, dije ‘¿cómo lo voy a hacer? Tengo a él en el hospital grave y un evento importante confirmado hace dos meses’. En ese momento yo dije ‘yo no sé si él va a salir de esa situación, tengo que cuidar mi trabajo porque de ahí van a comer mis tres hijos”.

Ese día tuvo que cumplir con el evento, salió directo al hospital, donde la esperaban para decirle que debían hacerle un estudio que requería que lo sedaran, mientras esperaban el médico les dijo “acaba de tener un paro cardiorrespiratorio, lo tenemos conectado esperando que reaccione”.

Ese día logró recuperarse, dijo que quería vivir y seguir haciendo sus tratamientos, “pero a partir de ese momento él ya nunca fue el mismo, algo pasó… Yo ese día perdí a mi esposo. Yo no perdí a mi esposo cuando me divorcié, no lo perdí cuando se murió, yo perdí a mi esposo ese día. Era otra persona”.

“Empecé a hacer los mismos errores de intentar salvar un matrimonio que iba a ser imposible salvar”, explica Coronado, “él era el amor de mi vida”.

Ingrid relata que tenía una idea errónea de que si hacía todo para que él fuera feliz él iba a querer vivir y se iba a curar, “ahora sé que se llama codependencia”.

Para ese momento, Ingrid explica que su relación con su suegra era insostenible y le pidió que hiciera algo al respecto: “en esta casa todos estamos viendo cómo ayudarte, nos hemos portado a la altura y tú no te estás comportando así, nos están lastimando y tú no estás haciendo nada. Si no te vas a comprometer en esta relación y en esta familia, tienes que tomar una decisión”.

En respuesta él se fue unos días para pensarlo, aunque acordaron para verse en su cumpleaños número 40 para decidir qué pasaría. Al llegar a casa en esa fecha, vio un pastel para ella en el refrigerador y pensó que eso significaba que la había elegido a ella y a sus hijos.

Sin embargo, cuando se lo encontró Fernando del Solar le dijo: “quiero el divorcio, por tu culpa tengo cáncer, ya les dije a los niños que ya no voy a vivir con ellos y ya me voy”, así que agarró sus cosas y se fue.

“Mi corazón lo hizo pinole, no sé cómo explicarte”, comentó Ingrid a Yordi Rosado, “yo creí que me iba a morir”.

Fernando se fue a Tulum varios meses, “cuando regresó fue peor que la primera vez, su cabeza estaba en otro lado”, se quedó en casa de nuevo debido a que estaba desorientado, así que lo cuidó y acompañó hasta que mejoró, explica Coronado. “De pronto fue a ver sus papás y cuando regresó otra vez lo perdí”.

La relación se volvió muy inestable, se iba y regresaba constantemente durante meses, hasta que un día le llamó para avisarle que estaba muy grave en el hospital, pero que no fuera, aunque ella tampoco podía ir porque tenía influenza.

Cuando ella ya no era contagiosa, fue a verlo y le repitió lo mismo: “tú eres la culpable de que esté enfermo, no quiero nada contigo”.

Un día llegó una revista donde él afirmaba que ella lo había abandonado porque tenía cáncer, “pero él se fue tres veces, él me había pedido el divorcio tres veces, inocentemente creía que la revista había inventado eso, pero a partir de ese momento él empezó a decirme ‘es que tú me abandonaste’… ¿Cómo se puede abandonar a una persona que se va?”.

“Él empezó a contarse una historia que no existía”, con ello llegaron otros reclamos sobre una supuesta infidelidad de ella sumado al abandono, “de ahí no lo saqué hasta el último día de su vida”.

Coronado recordó el ataque hacia ella en 12 portadas de esa revista, replicadas en diversas publicaciones que la atacaban constantemente: “Yo perdí todo. Toda esta carrera que había construido en base a amor y a ser responsable, veía cómo se caía, se caían los clientes, el prestigio, las campañas, todo el día me atacaban y siento que la gente olvidaba que soy una conductora pero también soy ser humano”.

“Me dijeron zorra, inhumana, en mi cumpleaños hicieron un trending topic que se llamaba ‘Ingrid Coronado muérete’… No me puedo explicar cómo no me aventé por la ventana”, recordó.

Después de que hablaron de su hijo y documentos privados en la revista, ella decidió demandar y vio que esa editorial había solicitado a dos testigos de su lado: Fernando del Solar y Charly López, “con eso me di cuenta de dónde venía la información”.

“Ya no te sé decir qué me dolió más, si la ruptura o el darme cuenta que la persona que más había amado en mi vida ahora era mi enemigo. De esa me costó más trabajo levantarme”.

“Pensaba ‘si yo me defiendo y eso vulnera su salud qué le voy a decir a mis hijos, aunque sepamos que eso no es cierto, si alguien lo utiliza con qué argumento voy a defender mi punto’, por eso preferí no volver a decir nada”, explicó.

Cuando Fernando falleció el pasado 30 de junio, ella se enteró primero por los medios de comunicación. Asistió al funeral por la madrugada para que sus hijos no fueran expuestos.

 

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